Lenin. El revolucionario que no sabía demasiado

(Edición de Constantino Bértolo)

Los ensayos y folletos de Lenin han sido leídos habitualmente como los textos de un revolucionario ortodoxo, intransigente y autoritario. Los escritos que se publican en esta antología y el estudio preliminar que la acompaña presentan una interpretación muy diferente: la historicidad de su radicalismo revolucionario le obliga a pensar los términos de las luchas en sus contextos específicos; su convicción ideológica caracteriza su manera de pensar en la naturaleza política de todo acontecimiento económico y social; su definición de los procesos constituyentes procede de la concreción del campo de batalla en el que se configuran. El Lenin de la construcción del partido, de la toma del poder y de la revolución después de la revolución, se convierte en este volumen en un interlocutor válido para el diseño de estrategias desde las que reconstruir el horizonte de emancipación que se requiera.
 

Colección
Clásicos del Pensamiento Crítico
EAN
9788483197073
ISBN
978-84-8319-707-3
Páginas
168
Ancho
13,5 cm
Alto
21 cm
Fecha publicación
17-05-2012
Número en la colección
22
Edición en papel
16,00 € <<<Añadir al carrito

Vladímir Illich Lenin

  • Vladímir Illich Lenin

    La vida y la obra de Vladímir Illich, Lenin (1870-1924), va ligada a los dos acontecimientos revolucionarios más importantes del siglo XX: la revolución rusa y la construcción de una sociedad comunista. Tanto sus escritos políticos, como Qué hacer (1902), El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916) o El Estado y la revolución (1917), como sus apuntes filosóficos y sus ensayos sobre literatura y crítica social, como Materialismo y empiriocriticismo (1908), acompañan los caminos de la revolución. Expulsado de la universidad por sus actividades de oposición al régimen zarista, Lenin participó en numerosos grupos de formación marxistas donde estudió las obras de Marx y Engels, la filosofía de Hegel y los panfletos de los radicales franceses. En sus estancias en París, Londres o Berlín se ocupó del movimiento obrero occidental y tomó contacto con Grigori Plejánov, Karl Liebknecht y Paul Lafargue. Exiliado en Siberia primero y después en Suiza, la insurrección de 1905 le permitió comprender la complejidad de la sociedad rusa de la época y diseñar modelos de acción política que sirvieran al cambio de régimen. Enfrentado a las tareas de construcción de un nuevo país, la URSS, formando parte del Gobierno, agotó sus días en la continua reforma de la nueva sociedad.

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